Por: DANIEL ERNESTO GONZÁLEZ TORRES*

La economía mexicana enfrentó su peor desempeño desde la pandemia, mientras la inflación cede terreno y el peso recupera fortaleza frente al dólar, el panorama para el próximo año anticipa una recuperación moderada de apenas 1.3 por ciento de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal)

El cierre económico de México en 2025 deja un sabor agridulce, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 0.4 por ciento que es la expansión más débil desde la contracción del 8.2 por ciento del año de la pandemia, el país actualmente atraviesa una fase de desaceleración económica que contrasta con el dinamismo observado en los años previos. Los datos recopilados al 23 de diciembre revelan un escenario donde se presentan señales mixtas: mientras por un lado algunos indicadores muestran deterioro como el PIB, otros apuntan como el tipo de cambio indican hacia una estabilización que podría sentar bases para 2026.

El freno económico y sus causas

La desaceleración económica mexicana respondió a múltiples factores, por un lado, el crecimiento de 0.4 por ciento representa una caída de un punto porcentual respecto al 1.4 por ciento alcanzado en 2024, y configura una tendencia descendente que preocupa a analistas y tomadores de decisiones, esta cifra implica que la economía prácticamente se estancó durante el 2025.

Por otra parte, el sector manufacturero, particularmente la industria automotriz y de autopartes ha resentido la incertidumbre comercial derivada del gobierno de Donald Trump. La construcción experimentó un año de pausa tras el impulso que obtuvo derivado de los grandes proyectos de infraestructura del sexenio anterior y el comercio minorista también presentó síntomas de agotamiento ante un consumidor más cauteloso con todo y los apoyos gubernamentales a grandes sectores de la población.

No obstante, el mercado laboral mantiene relativa solidez y los empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) alcanzaron los 22,837,768 de trabajadores a noviembre de 2025, lo que representa un incremento de 0.86 por ciento respecto a diciembre de 2024, y la tasa de desempleo se ubicó en el 2.8 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), ligeramente superior al 2.5 por ciento del año previo, pero sin duda, aún en niveles históricamente bajos.

Inflación y política monetaria: el alivio esperado

Uno de los aspectos más positivos al cierre del presente año es el comportamiento de la inflación, ya que el índice de precios al consumidor cerró en 3.72 por ciento anual en la primera quincena de diciembre, una reducción significativa frente al 4.55 por ciento del cierre del año anterior, este descenso de 0.83 puntos porcentuales acerca a la inflación al objetivo del Banco de México de 3.0 por ciento, pero ya la posiciona en rango al recordar el margen de variabilidad de más/menos un punto fijado por Banco central.

La política monetaria acompañó esta tendencia con reducción de la tasa de interés objetivo de manera gradual durante todo el año llevándola desde 10.0 por ciento en enero del 2024 hasta el 7.0 por ciento que se realizó la última modificación del 18 de diciembre. Este recorte de 300 puntos base pretendía estimular el crédito y la inversión productiva, aunque la tasa mantiene un diferencial importante respecto a la tasa estadounidense que cerró el año en 3.75 por ciento, esta tendencia de reducción de tasas llevó a los Certificados de la Tesorería (Cetes) de 28 días a un rendimiento promedio de 7.15 por ciento, inferior al 10.04 por ciento del cierre del 2024.

El peso y los mercados financieros

El tipo de cambio FIX que es el que determina Banxico al arrancar la última semana del año estaba en los 17.91 pesos por dólar, que implica una apreciación del -13.85 por ciento respecto a los 20.79 pesos de diciembre de 2024, esta fortaleza del peso mexicano obedece entre otras coas al diferencial de tasas de interés y a los flujos de inversión extranjera que buscan rendimientos atractivos en mercados emergentes como el mexicano.

Por su parte la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registró en 2025 un desempeño notable, ya que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) alcanzó 65,595.41 puntos al 23 de diciembre, un avance de +32.48 por ciento anual incremento muy superior al Dow Jones estadounidense que tenía un incremento del +13.86 por ciento y del Nasdaq con un +21.99 por ciento, aunque debe considerarse que parte de estas ganancias compensaron las pérdidas del 2024 que comparado con el año del 2023 había presentado una caída del 13.72 por ciento y las reservas internacionales del Banco de México sumaron 251,238 millones de dólares un incremento de +9.81 por ciento que fortalece la posición del país ante choques externos.

Salarios y poder adquisitivo

El salario mínimo general vigente a partir de enero de 2025 se ubicó en 278.80 pesos diarios, lo que equivale 8,480 pesos mensuales, este monto representa un aumento del +13 por ciento respecto al año pasado, y para la Zona Libre de la Frontera Norte el salario alcanzó 419.88 pesos diarios que son aproximadamente 12,771 pesos mensuales presentando un incremento de +5.0 por ciento. La combinación de aumentos salariales superiores a la inflación ha permitido una recuperación gradual del poder adquisitivo, aunque persisten importantes rezagos acumulados durante décadas.

Perspectivas 2026: cautela con esperanza

Por último, las proyecciones para 2026 anticipan un crecimiento de 1.3 por ciento, que significan una recuperación modesta pero significativa respecto al casi total estancamiento del 2025; la deuda pública como porcentaje del PIB se proyecta en 51.1 por ciento, mientras el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) que mide el endeudamiento neto total del sector público alcanzaría 49.9 por ciento.

Por lo que es probable que el nuevo aumento al salario mínimo de +13 por ciento para 2026 que lo llevará a 315.04 pesos diarios mantendrá la presión sobre los costos empresariales a costa de sostener el consumo interno y sumado a finanzas públicas tensionadas por los pequeños pero constantes incrementos en la deuda en los últimos 3 años serán dos temas importantes a atender en materia económica durante el próximo año, a pesar de que la inflación esté controlada y se mantenga un peso estable; por lo que la clave residirá en reactivar la inversión privada y mantener la confianza de los mercados internacionales.

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*Doctorado en Administración Estratégica; maestrías en Economía y en Administración de Empresas; maestro investigador de UAdeC y profesor de tiempo completo; analista especializado en finanzas y negocios; desde hace 24 años diseña el Resumen Económico de La Laguna para El Siglo de Torreón; dirige una microempresa de análisis económico y político; consultor de empresas certificado.

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