Guillermo Torales Caballero
Nos explican los filólogos –esos sabios que estudian las manifestaciones culturales de la lengua– que esta es una expresión viva y en permanente transformación, un sistema de comunicación verbal propio de una comunidad humana construido mediante palabras escritas o habladas.
Aquí cabe recordar que la lingüística es una ciencia social y humanística que estudia el lenguaje humano en todas sus facetas: su estructura (morfológica, fonética o sitáctica), su significado (su significado) y su evolución histórica: cómo es que se adquiere en la mente y su relación con la cultura y la sociedad, vinculándose estrechamente con la antropología, la informática, la psicología, la política y la vida cotidiana. A veces, la lingüística y la semiología también se sientan a debatir acaloradamente, con asombrosos resultados verbales.
No es exagerado afirmar que la lengua nos condiciona y también nos define; nos condena o nos representa. En política, se dice que “Para hablar, hay que que tener la lengua larga y la cola corta”, o que “El pez por la boca muere”, o que “Es mejor ser amo de nuestro silencio que esclavo de nuestras palabras”. En fin, en comunicación política y en la vida cotidiana, hablar o no, decir algo o no decirlo, constituye ya en sí mismo un mensaje: se afirma que “El que calla, otorga” o que “Si te lo digo, Juana, es para que lo entiendas, Chana” o se señala al que “Mucho bla bla bla” y también al que “Le comió la lengua el ratón”, el que “Dice mucho sin decir” y hasta el que “No dijo ni pío”.
En fin, la comunicación verbal ofrece en México un campo inmensurable en virtud de que a diario se genera y regenera. Los mexicanos, barrocos como lo somos por nuestra diversa y pintoresca forma de comunicarnos, de expresarnos, de hablar, hemos encontrado en dos ámbitos, la política y la vida cotidiana, dos territorios fecundos e infinitos para seguir sembrando y cosechando palabras.
ASÍ COMO DIGO UNA COSA, DIGO OTRA
En el bajo y sórdido mundo de la política mexicana, nuestros aviesos gobernantes y ladinos funcionarios públicos han encon-trado nuevas formas –a veces pícaras y, en otras, francamente perversas– para no decir lo que se debe, o bien, para decir una cosa y que se entienda otra, vaya, para cantinflear –nuestro “Cantinflas” debería ser miembro numerario de la Academia Mexi-cana de la Lengua–, o bien, como la “Chimoltrufia”, quien sin querer queriendo reconocía: “Así como digo una cosa, digo otra”.
A veces, mediante conferencias de prensa y en encendidos discursos patrióticos, se le da al pueblo “atole con el dedo” mediante el avieso recurso del eufemismo, una forma verbal que sirve para llamar delicada o encuebiertamente algo y evitar decirlo como es en verdad (en otras palabras, para no llamar a algo “con todas sus letras”). ¿Cómo dijo que dijo?
Lea usted este apretado muestrario, que en mucho lleva el copyright de nuestros encumbrados políticos de la 4T. También es un modesto homenaje a la mordaz columna política del siempre querido y recordado Carlos Monsiváis, titulada “¡Por mi madre, bohemios!”:
Pueblo: Sustantivo común que denomina tanto a la totalidad de una comunidad política, como a su sector más humilde y pobre. Cabe subrayar que es recomendable emplearlo recurrentemente en los discursos oficialistas para darse, precisamente, un “baño de pueblo” verbal. Es una palabra que evoca patrióticamente al niño Juan Escutia, envuelto en la bandera nacional. Mencionar “pueblo” con frecuencia nos acerca y hermana con este, aunque solo sea en el ámbito de los discursos demagógicos; es muy rentable cuando se trata de darle un barniz retórico a los mensajes más encendidos que pretendan mover y conmover las fibras más íntimas de nuestra gente, a las masas, a las fuerzas vivas de la 4T; además, si el pueblo se alinea con la transformación en curso, automáticamente obtendrá la categoría de “Pueblo Bueno y Sabio”. Evítense a toda costa sinónimos de pueblo como “ciudadanía” o “sociedad civil”, por fifís y neoliberales.
No está aumentando la violencia, sino los homicidios: Expresión cantinflesca que permite aclarar que la gente no se está muriendo por el incremento de la acción criminal en el país, sino porque su cuerpo no soportó los balazos. Razonamiento básico, ¿verdad, Amadísimo Líder? Cuánta prístina razón le cabía a nuestro bienamado ex presidente; cuánta sabiduría acumulada en un hombre que apenas se tardó 14 años en concluir su licenciatura…
“Incidente” en el Metro: Frase que evita el impúdico acto de reconocer que hubo un accidente en este medio masivo de transporte, como por ejemplo el ocurrido en el año 2021 con 26 muertos y una centena de heridos, en el tramo elevado entre las estaciones Olivos y Tezonco de la Línea 12 de la Ciudad de México. La expresión “incidente” es menos escandalosa y, por ello, políticamente “correcta”, aunque el diccionario nos aclara que esta palabra se refiere solo a un evento que pudo tener consecuencias fatales o daños materiales, mientras que el término “accidente” sí alude a consecuencias horribles y dolorosas, como las que realmente ocurrieron, por lo que es mejor no mencionarla y ocultarla bajo la alfombra. ¿Captaron la idea? Téngase esta frase a la mano; rómpase y úsese en caso del próximo e inevitable “incidente” en el Metro.
Doctrina Estrada: Flexible política exterior adoptada por los últimos gobiernos mexicanos para criticar, atacar, cuestionar, denostar, ofender, descalificar y agredir impunemente a los gobiernos de otros países no alineados al credo de la 4T (Ecuador, Bolivia, Perú, Argentina…), pero que al mismo tiempo puede utilizarse para guardar un silencio cómplice frente a las atrocidades de “gobiernos amigos” (Cuba, Venezuela, Rusia, Nicaragua…) que no se pueden criticar en aras de “la autodeterminación de los pueblos”, tal como lo dictó nuestro ínclito diplomático Genaro Estrada Félix en 1930.
Áreas de oportunidad: Frase estratégica utilísima para evitarle al gobierno reconocer que regó el tepache o que se equivocó garrafalmente, ¡antes muertos que reconocer un error propio! Por ejemplo, se puede usar este recurso verbal, como ya lo hizo el doctor en Filología y director general morenista de Materiales Educativos de la SEP, el marxista Marx Arriaga Navarro, para disimular las grotescas erratas publicadas en los nuevos libros de texto gratuito de Educación Básica, paridos por la doctrinaria pero infalible Nueva Escuela Mexicana, como son varias operaciones matemá-ticas con errores, una inhumana mano humana con seis dedos o una órbita espacial mal trazada que amenaza con estrellar a Júpiter con otros planetas que irresponsablemente circulan en el mismo carril… Total, todos estos son “detalles” que pueden mejorarse; no pasa nada. Así, si al actual gobierno se le cae un puente mal construido, lo conveniente es decir que solo se trata de “un área de oportunidad”; si no hay medicamentos para la población, “es un área de oportunidad”; si cada día hay más feminicidios y extorsiones, es también “un área de oportunidad”.
¿Quedó claro?
Ajuste a impuestos que no existían: Forma de evitar reconocer la creación de nuevos impuestos. Sirve eficazmente para que los contribuyentes no se apaniquen, ya que de esta manera se preserva patrióticamente el compromiso con el Pueblo Bueno y Sabio de “no crear nuevos impuestos”. ¡Primero los pobres!
Se desbordó ligeramente el río: Ejemplo de lo que debe ser un “aviso oportuno y ponderado” respecto de una emergencia o catástrofe, como el que hizo la señora gobernadora morenista de Veracruz, Rocío Nahle García, al advertir tarde sobre los efectos de la tormenta Raymond, minimizando los daños materiales de la tragedia y sus funestas consecuencias en vidas humanas entre la población local, especialmente de Poza Rica, debido al desbordamiento del río Cazones. Aquí se recomienda, como ya lo hizo el Compañero Noroña, culpar del “desastre natural” a la oposición, o bien, a la voluble naturaleza, al ex presidente Felipe Calderón, a su ex secretario de Seguridad, Gerardo García Luna, o hasta a los oligarcas del Porfiriato; hay para escoger. Por otra parte, debe aclararse que la advertencia de la gobernadora Nahle se hizo mucho tiempo después para no importunar ni preocupar innecesariamente a nadie, pues el evento ocurrió en la madrugada, hora inconveniente a todas luces. Los destinatarios del extemporáneo aviso de emergencia acusaron de “recibido” y lo agradecieron vía post mortem.
Falta de sensibilidad : Expresión que descalificó desde La Mañanera del Pueblo al Partido Acción Nacional por atreverse a presentar su “relanzamiento político” desde el Frontón Mexico, en la Ciudad de México, argumentando días de luto por la tragedia de origen climático ocurrida en cinco estados de la República Mexicana. ¡Qué falta de sensibilidad y solidaridad con los afectados! Sin embargo, esta misma frase no puede utilizarse de ningún modo para desaprobar el bailongo de los diputados de la 4T que, en los mismos días, tuvo lugar en el Palacio Legislativo de San Lázaro al ritmo de la Sonora Santanera –qué felices se veían don Sergio Gutiérrez Luna y su distinguida pareja, DATO PROTEGIDO, puliendo la pista con singular cadencia; aunque el legislador morenista luego diría que la fiesta “no fue fiesta”–, porque esto último simplemente representa un homenaje a la mexicanísima agrupación musical y la noble promoción de nuestra cultura popular. “Y los morenistas, ¡lo saben, lo saben!”.
Poemas horrendos: Libelos seudoliterarios escritos por mujeres extraviadas o disfuncionales –de esas que se niegan a reconocer que con Claudia Sheinbaum “llegamos todas” porque, a decir de la Presidenta con A, “tienen un problema”, acaso de identidad o existencial, vaya usted a saber– que no coinciden con la ideología cuatroteísta y que, además (aquí el españolísimo titular del Fondo de Cultura Económica, Paco Ignacio Taibo II, echa espuma y humo, al mismo tiempo y por el mismo órgano), pretenden desvergonzadamente hacer válido el principio de equidad en la publicación de obras de mujeres y hombres en nuestro país. El descalificativo “poemas horrendos” puede usarse por parte del hablante aunque no sepa ni jota de poesía; basta con que sea moreno.
Interrupción del flujo sobre la vía o desplazamiento temporal de un tren hacia hacia abajo: Se recomienda esta descripción técnica cuando no sea conveniente emplear públicamente la palabra “descarrilamiento”; también se le puede denominar “evento ferroviario”, ¡pero no se use nunca “tren descarrilado”! (eso resta confianza y votos entre la población). Úsese en los siguientes “desplazamientos” del Tren Maya o del Tren Interoceánico, con cargo a los muertos y heridos.
Prensa carroñera: Llámese así a todo periodista independiente o medio de comunicación que cual zopilote inmundo se atreva a investigar las pifias, corruptelas, opacidad, incompetencia o atrocidades cometidas por el actual gobierno (¿a quién diablos se le ocurre hacer periodismo de investigación en este país? ¿Qué no tienen otra cosita que hacer que revelar vilmente la verdad?). A esta frase se le pueden añadir otros epítetos, como lo expresó la Primera Mandataria: “falta de ética”, “bajeza”, “inhumanidad”, “falta de pudor”, etcétera.
La máxima aquí es que no puede haber más víctima que el gobierno, siempre asediado por la lacrosa prensa libre. Hay algo que aclarar: Si las tragedias son provocadas por gobiernos de antaño, ajenos a la 4T (por ejemplo, los 43 desaparecidos de Ayotzinapa en 2014, durante la administración del presidente Enrique Peña Nieto), se deben gritar los nombres de las víctimas y publicar sus fotografías, además de construirles un memorial y hacer un pase lista anual junto con el recordatorio “¡Nos faltan 43!”.
Pero si se trata de los yerros atribuibles al actual gobierno morenista y a su red de corrupción, las tragedias deben ocultarse y no publicarse en ningún medio, so pena de ser calificados por “carroñeros”. Y es que cuando frente a los accidentes, como el del reciente Tren Interoceánico, los periodistas le ponen nombres y fotos, los muertos cobran vida. Por eso en materia de libertad de prensa, en México se puede acosar y criminalizar a un decano periodista tabasqueño (¿cómo estará don Jorge Luis González Valdés?), clausura de su medio, imponerle multas y hasta un censor de cabecera, para que no se le ocurra la bajeza de poner en duda el honor de la incorruptible gobernadora de Campeche, doña Layda Sansores.
También se puede intimidar y censurar a una ciudadana, como Karla Estrella, obligándola a publicar durante 30 días una disculpa a la diputada del PT de nombre DATO PROTEGIDO –su sobrenombre: Karina Barreras–, por haber insinuado conductas nepotistas. Y qué tal obligar a un ciudadano llamado Carlos Velázquez de León Obregón, quien osó confrontar verbalmente al Compañero Noroña en un aeropuerto, y que luego fue obligado desde el Poder Senatorial a ofrecerle una humillante disculpa pública. No podemos omitir en este catálogo el reciente caso de Rafael León Segovia, reportero veracruzano, que fue aprehendido por fuerzas militares y encadenado, luego de hacerle cargos por “terrorismo” por el descaro de querer realizar su trabajo periodístico. Ya ni hablamos de las amenazas veladas –y no tanto–, cumplidas las más de las veces, por parte los distintos órdenes de gobierno morenistas y del crimen organizado –perdón por la redundancia–, empoderados por el ambiente de linchamiento de periodistas “carroñeros” y la impunidad que campean en México y que lo convierten en uno de los cinco países más peligrosos del mundo para practicar el periodismo. ¡Qué honor vivir con tanto horror!
Campaña política de la derecha: Nunca fue tan rentable victimizarse como ahora. Responder a toda crítica política o evidencia incriminatoria apor-tada por la terca realidad, mediante el señalamiento de que se trata de “una campaña política de la derecha”, ofrece extraordinarios resultados. Vea usted: no se requiere dar respuesta puntual a todos y cada uno de los señalamientos que se le formulan al gobierno, basta con utilizar la frase mencionada para darle “contestación” a todos y, al mismo tiempo, ahorrarse el trabajo de abordar el asunto de fondo y las tediosas explicaciones que pudieran hundir al gobierno en peligrosas arenas movedizas. La instrucción es clara: Hacerse siempre la víctima y negarlo todo; hacerlo así exenta al gobierno de rendir cuentas y hasta, en una de esas, se gana la compasión del Pueblo Bueno y Sabio.
¡No estás solo, no estás solo!: Declaración del morenismo feminista (¿o feminismo morenista?) de elevada solidaridad humanista que puede gritarse desde la tribuna en San Lázaro para encubrir a uno de sus diputados denunciado por su hermana como presunto violador; aunque también se le podría acusar de malversasión del erario público y nexos con criminales durante su administración al frente del gobierno del estado de Morelos, o bien, por jorobado y americanista, o por faltista al preferir sudar jugando pádel (“sofis” deporte de raqueta) que trabajar legislando (¡Ai’ te hablan, Cuauhtémoc!).
La frase exclamativa de marras también convoca a los cuatroteístas a arropar (también dicen ahora “acuerpar” o “apuercar”, si el susodicho es robusto, como el Cuau) al líder de la bancada de Morena en el Senado, el “hermano” de yasabenquién, frente a los denuestos y las calumnias que buscan ligarlo con un tal Hernán Bermúdez Requena y una organización criminal llamada “La Barredora”, allá en su natal Tabasco, amén de un rosario de inconfesables negocios y declaraciones patrimoniales chuecas. El anciano político de vampiresca apariencia (otro López en la lista de hoy) se ofendió y negó todos los cargos, pero en cambio presumió su eficiencia y abultada fortuna como modesto notario. ¡No estás solo, no estás solo!
Estadísticas y encuestas: Estas herramientas de índole numérica y sociodemográfica son muy útiles y precisas, pero pueden manipularse a capricho o conveniencia; por ejemplo: Se puede presumir la Inversión Extranjera Directa en nuestro país con casi 41 mil millones de dólares en el último año, pero sin aclarar que en realidad la mayor parte es “reiniversión”, no nuevas inversiones, y ocultando el dato sobre la disminución de la inversión pública, que es la que verdaderamente importa. También se pueden omitir el dato de que en el primer año del actual gobierno subió 74% el número de desaparecidos en comparación con el año pasado, simplemente modificando su metodología de registro o, de plano, “desapareciéndolos” del padrón original de desaparecidos, como se hizo en 2023 (por cierto, ¿dónde está la Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos y su ex titular, Karla Quintana, quien renunció debido a los “contextos actuales” impuestos por AMLO?). Y si de popularidad se trata, se pueden anunciar las encuestas de cómo la “Presidenta con A” figura entre los mandatarios con mayor aprobación (incluso, entre las mujeres mejor vestidas del mundo), pero se sesgan u ocultan las encuestas donde el público desaprueba la gestión de su gobierno en materia de seguridad, salud y combate a la corrupción; es decir, una cosa es la imagen y otra la gestión de gobierno. Pero al margen de este nimio “detalle”, el insumo de los números siempre estará a la disposición y al servicio de quien manda que, como un malévolo cocinero, los elija, mezcle y sazone para mostrarnos un apatecible platillo, pero de sabor agrio.
Manifestaciones manipuladas:
Dícese de todas las que no sean convocadas y acarreadas por el gobierno; se incluyen aquí, de manera especial, aquellas que tengan como propósito quejarse de algo o denunciar algo que vaya en contra de nuestro amadísima Presidenta con A; en caso contrario, los y las manifestantes toparán literalmente con pared, es decir, con enormes vallas metálicas (¿alguien se acordó del “Muro de Berlín”?), que serán las únicas “respuestas” que obtendrán a sus demandas. Digamos que esa es la gramática del oficialismo en su cacareado “dialogo circular” con el pueblo, aunque también se le puede agregar un par de toletazos, gas lacrimógeno y unos días a la sombra en el fresco-bote (si no lo creen, pregúntenle a las feministas, a las madres de personas desaparecidas, a los jóvenes sin partido y a no pocos periodistas y fotorreporteros…). Asimismo, siempre se afirmará que dichas manifestaciones están manipuladas por “fuerzas oscuras” (aquí se puede elegir, por ejemplo, entre dirigentes de los partidos de oposición o diabólicos empresarios neoliberales que no pagan sus impuestos) que convierten a los participantes en una suerte de zombis, sin identidad ni capacidad de razonamiento, o bien, en violentos revoltosos, cuyo número en los reportes policiacos curiosamente nunca rebasan los 15 mil asistentes. Porque en estos avatares de las manifestaciones callejeras, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) es campeón, amo y señor de las calles, y detenta el monopolio de la manifestación pública, con todas sus trampas y artimañas, y con todos los recursos que ahora les da a manos llenas ser gobierno. Un gobierno nunca se cuestiona a sí mismo; solo se autoelogia y aplaude (“¡De lengua me como un taco¡”).
Amables lectoras y lectores: Apelamos a su generosidad para corregir o enriquecer esta incipiente lista verbal, que se enrolla y desenrolla como la lengua misma. ¡Feliz año 2026!
VERBORREA DEL “ANTES” Y DEL “AHORA”
Acerca de cómo y cuándo la lengua se mueve y se transmuta en nuestra vida cotidiana –todo el tiempo; aquí y ahora–, vaya este breve listado que pone al decubiero la generación y degeneración lingüística a la que uno pertenece; algunas palabras y frases provienen de otras idiomas, regionalismo o modismos, o bien, del ámbito tecnológico y de las ubicuas redes sociales, pero que ya fueron incorporadas al español “mexicano” debido a nuestra glotonería verbal. Aquí les compartimos el “antes” y el “ahora” de la lengua cotidiana, que también cambia de piel y se viste a la moda para este 2026 (se sugiere aplicar este listado a manera de test con jóvenes y “chavo-rucos” para ver si las conocen):
ANTES SE DECÍA DÚO O DUETO: Ahora se le llama “colaboración”.
ESTÁ DE MODA: Es tendencia.
TURISTA INVASOR: Gentrificador.
PERSONA CELOSA O PROBLEMÁTICA: Tóxica.
INCLUIR O ANOTAR: Agregar.
CONFUNDIDO O SORPRENDIDO: Descolocado.
QUE RESISTE Y SIGUE ADELANTE: Resiliente.
JOVEN ADINERADO, OSTENTOSO Y ARROGANTE:
Mi Rey.
NATURAL: Orgánico.
CANTA AFINADO: Tiene autotune.
DELINCUENTE O PERSONA ATEMORIZANTE: Malandro o chacalón.
PERRO O CACHORRO: Lomito.
SALE: Vale.
MIGAJERA: Que se conforma con poco o con las migas en una relación.
ETCÉTERA: …Y tal.
USAR PUNTOS EN COMPRAS: Redimir.
GATO: Michi.
ALGO ES FINO: Es de alta gama.
LISTA DE “ROLAS” FAVORITAS: Playlist.
PIRATA, COPIA O FALSO: Fake.
HOTEL DE LUJO: Resort.
TU MEDIA NARANJA O AMOR PLATÓNICO: Tu crush.
MEXICANO(A): Mexa.
MANIPULAR: Instrumentalizar.
HACER MENOS A ALGUIEN: Pelusear.
HACER UN RIDÍCULO O “PANCHO”: Perroso.
DARSE UN TIEMPO EN UNA RELACIÓN: Pausarla.
HOMBRE DEL MAÑANA: Procrastinador.
DORMIR: Mimir.
GENERAR INGRESOS: Facturar o monetizar.
SIN LÍMITES, SIN PUDOR O SIN PRUDENCIA: Sin filtro.
ORGANIZACIONES CIVILES: Colectivos.
GRABAR UN VIDEO AL ABRIR UN PAQUETE: Unboxing.
NO: Naaa.
SÍ: Saaa.
IDEALIZAR: Romantizar.
DENUNCIAR O EXHIBIR NEGATIVAMENTE A ALGUIEN
O ALGO: Funar.
IGNORAR: Dejarlo en “visto”.
PUBLICAR: Postear.
ESTÁ PADRE: Está con madre.
TRANSMISIÓN EN VIVO: Streaming.
EXAGERAR O “PASARSE”: Bañársela.
TRISTE: Troste.
NO ME IDENTIFICO: No me representa.
ES DELICIOSA: Es adictiva.
NI DE AQUÍ NI DE ALLÁ: No binario.
ALGO COMÚN O ACEPTADO: Normalizado.
TIRAR MALA ONDA: Tirar hate.
¡CHIN!: Ups!
PERSONA SIN OFICIO NI BENEFICIO: Creador de contenido
(es chiste).
MEXICANO BLANCO QUE GOZA DE VENTAJAS: Whitexican.
ENVIAR O MOSTRAR: Compartir.
APOYAR A DOS PERSONAS FICTICIAS O REALES EN UNA RELACIÓN: Shippear.
PERSONA QUE NUNCA HA BESADO: Boque.
“HACERLA” O TENER ÉXITO: Romperla.
ALGO INESPERADO, EXTRAÑO
O CASUAL: Random.
VIEJO RABOVERDE: Sugar daddy.
VIEJA LAGARTONA: Sugar mommy.
“CAGUAMA” DE CERVEZA: Kawasaki.
TE FELICITO: Toma tu like.
NO LE CAE EL 20: Se le fue el wifi.
CRUDA: Resaca.
TENER ONDA: Tener flow.
ESPIAR OBSESIVAMENTE EN REDES SOCIALES: Stalkear.
LLEGAR AL RECALENTADO: Llegar al after.
“CORTOS” O AVANCES DE PELÍCULAS: Trailers.
MUY GUAPA, ESPECTACULAR: Bien perra.
TACOS CON VERDURA Y DOBLE TORTILLA: Taqueshis con jardín y copia.
BURLARSE, MOLESTAR O PROVOCAR: Trollear.
REVELAR EL FINAL DE UNA PELÍCULA: Spoilear.






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