Daniel Ernesto González Torres
La economía mexicana enfrentó su peor desempeño desde la pandemia, mientras la inflación cede terreno y el peso recupera fortaleza frente al dólar, el panorama para el próximo año anticipa una recuperación moderada de apenas 1.3 por ciento, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

El cierre económico de México en 2025 deja un sabor agridulce, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 0.4 por ciento, que es la expansión más débil desde la contracción del 8.2 por ciento del año de la pandemia, el país actualmente atraviesa una fase de desaceleración económica que contrasta con el dinamismo observado en los años previos. Los datos recopilados al cierre de 2025 revelan un escenario donde se presentan señales mixtas: mientras por un lado algunos indicadores muestran deterioro, como el PIB, otros como el tipo de cambio indican dirección hacia una estabilización que podría sentar bases para 2026.
El freno económico y sus causas
La desaceleración económica mexicana respondió a múltiples factores, por un lado, el crecimiento de 0.4 por ciento representa una caída de un punto porcentual respecto al 1.4 por ciento alcanzado en 2024, y configura una tendencia descendente que preocupa a analistas y tomadores de decisiones, esta cifra implica que la economía prácticamente se estancó durante el 2025.
Por otra parte, el sector manufacturero, particularmente la industria automotriz y de autopartes, ha resentido la incertidumbre comercial derivada del gobierno de Donald Trump. La construcción experi-mentó un año de pausa tras el impulso que obtuvo derivado de los grandes proyectos de infraestructura del sexenio anterior, y el comercio minorista también presentó síntomas de agotamiento ante un consumidor más cauteloso con todo y los apoyos gubernamentales a grandes sectores de la población.
No obstante, el mercado laboral mantiene relativa solidez y los empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) alcanza-ron los 22 millones 517 mil 076 de trabajadores en 2025, lo que representa un incremento de apenas 1.25 por ciento respecto a diciembre de 2024, y la tasa de desempleo se ubicó en el 2.7 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), ligeramente superior al 2.5 por ciento del año previo, pero sin duda, aún en niveles históricamente bajos.
Inflación y política monetaria: el alivio esperado
Uno de los aspectos más positivos al cierre del presente año es el comportamiento de la inflación, ya que el índice de precios al consumidor cerró en 3.69 por ciento anual al cierre de diciembre, una reducción significativa frente al 4.55 por ciento del cierre del año anterior, el descenso de 0.86 puntos porcentuales acerca a la inflación al objetivo del Banco de México de tres por ciento, pero ya la posiciona en rango al recordar el margen de variabilidad de más/menos un punto fijado por el banco central.
La política monetaria acompañó esta tendencia con reducción de la tasa de interés objetivo de manera gradual durante todo el año, llevándola desde 10 por ciento en enero del 2024 hasta el siete por ciento que se realizó la última modificación del 18 de diciembre.
Este recorte de 300 puntos base pretendía estimular el crédito y la inversión productiva, aunque la tasa mantiene un diferencial importante respecto a la tasa estadounidense que cerró el año en 3.75 por ciento, esta tendencia de reducción de tasas llevó a los Certificados de la Tesorería (Cetes) de 28 días a un rendimiento promedio de 7.15 por ciento, inferior al 10.04 por ciento del cierre del 2024.
El peso y los mercados financieros
El tipo de cambio FIX, que es el que determina Banxico, terminó el año en los 18.0012 pesos por dólar, lo que implica una apreciación del 13.4 por ciento respecto a los 20.7862 pesos de diciembre de 2024. La fortaleza del peso mexicano obedece, entre otras cosas, al diferencial de tasas de interés y a los flujos de inversión extranjera que buscan rendimientos atractivos en mercados emergentes como el mexicano.
Por su parte la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registró en 2025 un desempeño notable, ya que el Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) alcanzó 65,269 puntos al 31 de diciembre, un avance de 29.8 por ciento anual, incremento muy superior al Dow Jones estadounidense, que tuvo un incremento del 13.97 por ciento, y del Nasdaq, con un 20.33 por ciento, aunque debe considerarse que parte de estas ganancias com-pensaron las pérdidas del 2024, que comparado con el año del 2023 había presentado una caída del 13.72 por ciento, y las reservas internacionales del Banco de México sumaron 252,130 millones de dólares, un incremento de 9.97 por ciento que fortalece la posición del país ante choques externos.
Salarios y poder adquisitivo
El salario mínimo general vigente a partir de enero de 2025 se ubicó en 278.80 pesos diarios, lo que equivale a 8,480 pesos mensuales, este monto representa un aumento del 13 por ciento respecto al año pasado, y para la Zona Libre de la Frontera Norte el salario alcanzó 419.88 pesos diarios, que son aproximadamente 12,771 pesos mensuales, presentando un incremento de cinco por ciento.
La combinación de aumentos salariales superiores a la inflación ha permitido una recuperación gradual del poder adquisitivo, aunque persisten importantes rezagos acumulados durante décadas.
Perspectivas 2026: cautela con esperanza
Las proyecciones para 2026 anticipan un crecimiento de 1.3 por ciento, que significa una recuperación modesta pero significativa respecto al casi total estancamiento del 2025; En el 2024, los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) que determinan el nivel de deuda que se contrata se ubicó en su nivel más alto de 5.7 por ciento del PIB, por lo que el año anterior se aplicaron recortes al gasto público con el objetivo de reducir este déficit.
Sin embargo, se esperaba que en 2025 la reducción alcanzara el 3.9 por ciento del PIB; sin embargo, al actualizarse los datos históricos del PIB 2023 y 2024, el déficit esperado cerrará en 4.5 respecto al PIB, es-perando que para este 2026 se pueda reducir hasta los 4.1 por ciento.
La deuda pública ampliada como porcentaje del PIB se proyecta en 52.4 por ciento, mientras el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) que mide el endeudamiento neto total del sector público, alcanzaría 52.3 por ciento.
Por último, es probable que el nuevo aumento al salario mínimo del 13 por ciento para este 2026, que lo lleva a 315.04 pesos diarios, mantendrá la presión sobre los costos empresariales a costa de sostener el consumo interno y sumado a finanzas públicas tensionadas por los pequeños pero constantes incrementos en la deuda en los últimos 3 años, serán dos temas importantes a atender en materia económica durante el próximo año, a pesar de que la inflación esté controlada y se mantenga un peso estable; por lo que la clave residirá en reactivar la inversión privada y mantener la confianza de los mercados internacionales.
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