Javier G. Cuesta, corresponsal de El País en Moscú, plantea en su artículo una paradoja central para entender la Rusia de Putin. Su análisis describe una carrera entre el Kremlin y la población por el control del último resquicio de libertad que queda: la posibilidad de acceder a una Internet sin filtros. La pregunta que titula su pieza —»Si Putin bloquea Internet, ¿cómo se ha escrito este artículo?»— no es un mero recurso periodístico, sino una radiografía de la «lucha constante» que define la vida digital de los rusos.

🕹️ El Juego del Gato y el Ratón: La Mecánica de la Elusión

Cuesta retrata con detalle la experiencia cotidiana de la censura: la ansiedad de una mañana al descubrir que la VPN de confianza ha caído, la desesperación de probar una tras otra, la pérdida de horas de trabajo hasta encontrar una que funcione. En el frente opuesto, el Kremlin, a través de la agencia Roskomnadzor, ha construido un aparato de control técnico y legal que incluye una lista negra de 4.7 millones de sitios. Las consecuencias son absurdas: la red se bloquea de manera tan indiscriminada que provoca daños colaterales como la caída de los servicios de pago en todo el país. En este contexto, Cuesta observa un fenómeno revelador: la censura ha sido tan efectiva que ha tenido que enfrentarse a la inesperada resiliencia de la población, donde incluso los niños y las personas mayores manejan las VPN con soltura.

🐘 La Última Libertad: El Verdadero Campo de Batalla

Más allá de los tecnicismos, el análisis de Cuesta identifica el verdadero alcance de la lucha. Para el analista ruso Andréi Kolésnikov, al que cita el periodista, el acceso a una Internet sin filtrar se ha convertido en «la última libertad que queda» en un país donde el contrato social implícito se ha roto. Sin embargo, el Kremlin es consciente del malestar que generaría arrebatar por completo esa vía de escape. Es en esa tensión donde reside la dinámica central descrita por Cuesta: un juego de desgaste en el que el sistema de Putin «no conoce la marcha atrás: solo puede avanzar por el camino de las prohibiciones».

🐱‍👤 Beta Informativa Exclusiva: La Paradoja de Telegram

El análisis de Cuesta se beneficia de un hecho que sugiere un nivel de control aún más profundo: Telegram, la plataforma estrella para burlar la censura, es, al mismo tiempo, una herramienta orquestada por el Kremlin. El periodista documenta que las propias agencias estatales han hecho, en lo que va de mes, al menos 13 licitaciones públicas para adquirir VPN, mientras que la Comisión Electoral Central permite hacer campaña a los partidos afines en esta misma plataforma. Esta dualidad revela una estrategia de control más sofisticada que el simple bloqueo: se fomenta la ilusión de una vía de escape mientras se la vigila y se la utiliza. Es el juego del gato y el ratón en su máxima expresión, un «callejón sin salida» donde la verdadera batalla es por la percepción de libertad.


Espero que este análisis detallado de la pieza de Javier G. Cuesta te sea de gran utilidad. Si quieres, podemos seguir explorando algún otro aspecto de su trabajo o de la situación en Rusia.

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