El ministro en retiro Javier Laynez Potisek lanzó una advertencia contundente: el nuevo Tribunal de Disciplina Judicial ya ha suspendido a juzgadores por decisiones que, en esencia, corresponden a interpretaciones jurídicas distintas. En entrevista con Aristegui en Vivo, el exintegrante de la Suprema Corte calificó la situación como «gravísima» y aseguró que el solo hecho de que existan estos casos está generando un efecto inhibidor en todo el Poder Judicial.

El núcleo del problema: criterio vs. sanción
Laynez explicó que el reglamento del Tribunal de Disciplina ratificó facultades para sancionar a jueces cuando sus resoluciones sean consideradas «contrarias al interés general o al orden público». El problema, advirtió, es que se trata de conceptos jurídicos indeterminados —sin una definición precisa— que pueden ser utilizados para cuestionar decisiones jurisdiccionales legítimas.
«Es gravísimo porque tú sí tienes una inquisición ahí», sentenció.
Casos concretos que encienden las alertas
El ministro en retiro mencionó dos casos documentados:
- Un juez que otorgó una suspensión relacionada con la prisión preventiva oficiosa.
- Otro juzgador que redujo una sanción penal en un procedimiento abreviado —una decisión jurídicamente posible—, misma que en dos ocasiones fue confirmada por tribunales colegiados, y en otras dos revocada. Tras una queja de la fiscalía, el juez fue suspendido.

«Es evidente que es una cuestión de criterio», afirmó Laynez, subrayando que el verdadero problema no es que una instancia superior modifique una resolución, sino que un órgano distinto sancione al juzgador por haber interpretado la ley de una manera determinada.
Cuatro casos en un año: el efecto dominó
El Observatorio de la Justicia, del que Laynez forma parte, ya ha identificado alrededor de cuatro casos en el primer año de vigencia de la reforma. Aunque el número pueda parecer pequeño, el jurista enfatizó que es «muchísimo» por el mensaje que envía al resto de los jueces y magistrados:
«Imagínate los demás magistrados cuando volteas y dices: por una cuestión de criterio te pueden suspender.»
Sin mecanismos de defensa
Laynez recordó que, bajo el régimen anterior, las sanciones del Consejo de la Judicatura Federal podían impugnarse y, en algunos casos, llegar a la Suprema Corte. Ahora, las resoluciones del Tribunal de Disciplina son definitivas e inatacables, lo que elimina cualquier posibilidad de revisión.
«Ahí es donde de verdad la justicia va a cambiar en sentido negativo», sostuvo.

La Corte también da vista al Tribunal
Otro punto crítico: la propia Suprema Corte ha dado vista al Tribunal de Disciplina en tres ocasiones para que se proceda contra integrantes de tribunales colegiados. Laynez mencionó el caso de un tribunal que negó un aparato médico a una persona con discapacidad —resolución que la Corte corrigió— y, además, acordó remitir el asunto al Tribunal de Disciplina por consideraciones discriminatorias en la sentencia.
Hubo ministros que se opusieron, pero la medida se aprobó por mayoría.
Reforma judicial: un «error histórico»
Laynez reiteró su crítica de fondo: la elección popular de jueces y magistrados implica necesariamente compromisos políticos, y la reforma no atendió el principal problema del sistema de justicia, que es la justicia local (donde se concentran el 80% de los delitos, incluyendo homicidios, feminicidios y violencia familiar).
«Su corrección nos va a llevar lustros», afirmó, aludiendo a la pérdida de cientos de perfiles profesionales.
Niega ocultamiento de expedientes
Ante los señalamientos de que la antigua Corte favoreció fiscalmente a grupos empresariales como el de Ricardo Salinas Pliego, Laynez fue categórico: «Es falso de toda falsedad». Aceptó que algunos asuntos pudieron retrasarse, pero negó que hubiera una práctica deliberada para privilegiar a nadie.

La nueva Corte: sin rumbo ni experiencia
Finalmente, el ministro en retiro criticó la actual integración de la Suprema Corte, donde la mayoría son ministros sin experiencia previa en el máximo tribunal. Señaló que ha faltado una dirección institucional y cuestionó decisiones logísticas y de imagen, como el traslado en «camionetones» a Chiapas o la asistencia al acto de Sheinbaum en el Monumento a la Revolución.
Su llamado final: la sociedad organizada debe ser el contrapeso ante el debilitamiento institucional.
Fuente: Aristegui Noticias.
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