La presidenta Claudia Sheinbaum enfrentó este sábado una jornada de protestas durante la presentación de su Segundo Informe de Gobierno en Colima, cuando manifestantes opositores a la ampliación del Puerto de Manzanillo interrumpieron su discurso con mantas, gritos y consignas.

La mandataria respondió acusando a los inconformes de ser «irrespetuosos», «provocadores» e «infiltrados del PRIAN», y los condicionó a guardar silencio para poder atender sus demandas al final del evento. Sin embargo, los manifestantes no cesaron sus reclamos, lo que derivó en un tenso diálogo en el que Sheinbaum incluso sometió a votación de los asistentes si debían o no continuar con las protestas.

El momento de la protesta

Mientras Sheinbaum pronunciaba su discurso en el evento realizado en la entidad, un grupo de ciudadanos comenzó a desplegar mantas y corear consignas en rechazo al proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo en la Laguna de Cuyutlán.

Ante la interrupción, la presidenta intentó controlar la situación y propuso una votación entre los asistentes:

«A los que están gritando, ¿me escuchan? Bueno, vamos a poner a votación, porque los puedo atender al final de la asamblea, al final del Informe. Entonces, vamos a poner a votación, porque la democracia es lo que opine la mayoría, ¿verdad? ¿Quién opina que sigan gritando mientras está el evento? Levanten la mano… ‘No’, bueno».

Tras considerar que «la mayoría» votó por continuar con el evento, la mandataria insistió:

«Bueno, ahora vamos a poner a votación: ¿Quién opina que respeten el evento y al final los recibo, los escucho? Bueno, mayoría. Ya si no respetan a la mayoría, pues es que son unos irrespetuosos, ¿verdad?»

Las acusaciones de Sheinbaum

Sin lograr que el grupo cesara sus protestas, la presidenta elevó el tono y los señaló directamente:

«Son muy irrespetuosos. Así es el PRIAN, seguro pertenece al PRIAN aquí, de infiltrados en la… Porque si fuera una demanda legítima, estarían de acuerdo en reunirnos para atender lo que están pidiendo, ¿verdad? Pero, bueno, no vamos a caer en provocaciones».

Incluso sugirió que los reclamos estaban motivados por razones políticas:

«Yo creo que les duele cuando se recuerda el pasado, por eso gritan así de fuerte, ¿verdad? Vamos a seguir con la asamblea porque… Para qué caemos en provocaciones».

La respuesta de los manifestantes

Tras las acusaciones de la presidenta, la organización Movimiento Socialista del Poder Popular – Colima publicó un comunicado en redes sociales en el que negó rotundamente ser «prianista» o haber asistido a «reventar» el evento.

«Como hemos dicho, el nuevo puerto no es un proyecto que dará soberanía a México y bienestar a la población, sino que subordina al país a los capitales internacionales quienes serán los verdaderos beneficiados mientras a las mayorías sociales nos dejan ecosistemas destruidos, producción salinera y pesquera afectadas y un Manzanillo cada vez menos habitable», afirmaron.

La organización, que asegura tener más de 10 años de trabajo en Colima acompañando movimientos sociales, fue contundente:

«No es soberanía, es entrega. No es progreso, es destrucción. Mientras los grandes capitales ganan, nuestras salineras, pescadores y ecosistemas pagan el precio. Y no, no fuimos a ‘reventar’ ni somos del ‘PRIAN’. Llevamos más de 10 años en lucha, solo con la verdad y el territorio de por medio».

También subrayaron que su lucha no es partidista y que incluso cuentan con simpatizantes de Morena que respaldan su causa:

«La defensa del territorio sí es de izquierda, porque nos implica la vida o muerte».

El conflicto de fondo: la ampliación del Puerto de Manzanillo

El proyecto de ampliación del Puerto de Manzanillo en la Laguna de Cuyutlán ha generado una creciente oposición entre comunidades locales, pescadores, salineros y ambientalistas, quienes denuncian que la obra destruiría ecosistemas, afectaría la producción de sal y la pesca, y beneficiaría principalmente a capitales internacionales.

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Profepa han recibido denuncias por posibles daños ambientales, aunque el proyecto cuenta con el respaldo del gobierno federal como parte de la estrategia de desarrollo económico del puerto.

La postura del gobierno de Sheinbaum ha sido defender la ampliación como una obra estratégica para el crecimiento del comercio exterior, mientras que las organizaciones sociales advierten que se trata de una «entrega» del territorio a intereses privados.

¿Qué sigue?

Por ahora, el Movimiento Socialista del Poder Popular – Colima ha reiterado que continuará con su lucha contra el proyecto y llamó a la ciudadanía a sumarse a la defensa de la Laguna de Cuyutlán. Sheinbaum, por su parte, no se ha pronunciado sobre el comunicado de la organización ni ha anunciado una reunión con los manifestantes.

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