Por: Víctor Daniel Santiago
Hola, estimados lectores. Reciban un cordial saludo. En esta ocasión quiero reflexionar con ustedes sobre un tema que se ha vuelto ineludible: la relación entre educación y tecnología, particularmente el impacto de la inteligencia artificial. Por ello, he titulado esta colaboración: “Educar en tiempos de la inteligencia artificial 2026”.
La educación contemporánea ya no puede explicarse con las categorías del siglo XX. La irrupción de la inteligencia artificial no solo ha transformado las herramientas, sino también la lógica misma del aprendizaje.
Hoy vivimos una transición histórica. Ya no se trata únicamente de transmitir conocimientos, sino de formar personas capaces de adaptarse a un mundo incierto, automatizado y profundamente digital. En este contexto, el protagonista es claro: la inteligencia artificial.
En 2026, el conocimiento ha dejado de ser escaso; lo verdaderamente limitado es la capacidad de interpretarlo de manera crítica. Este cambio redefine el papel de las universidades, los docentes y los estudiantes.
De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, más del 60% de los empleos actuales cambiarán significativamente antes de 2030, lo que obliga a replantear los sistemas educativos hacia modelos más flexibles y adaptativos (OECD, 2023).
Las cifras ayudan a dimensionar la magnitud de esta transformación:
- El mercado global de tecnología educativa (EdTech) superó los 400 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual del 16% (HolonIQ, 2025).
•Más del 47% de las instituciones de educación superior utilizan alguna forma de inteligencia artificial en procesos educativos (UNESCO, 2023).
•El aprendizaje en línea representa más del 30% de la oferta educativa global (World Bank, 2024).
•La IA tiene el potencial de ampliar el acceso educativo a más de 500 millones de estudiantes en regiones con limitaciones estructurales (UNESCO, 2023).
Sin embargo, esta expansión también pone en eviden-cia y amplifica desigualdades existentes. En México, la transición es aún incompleta:
•Solo el 56% de los hogares cuenta con acceso a internet de calidad (INEGI, 2024).
•Menos del 40% de los docentes ha recibido capacitación formal en herramientas digitales avanzadas (SEP, 2023).
•Apenas el 25% de las universidades públicas ofrece programas formales en inteligencia artificial o ciencia de datos (ANUIES, 2024).
A pesar de ello, algunas instituciones están liderando el cambio:
•El Tecnológico de Monterrey, con más de 30 progra-mas vinculados a ciencia de datos e IA (Tecnológico de Monterrey, 2025).
•La Universidad Nacional Autónoma de México, con investigación aplicada en salud, educación y ciencias sociales (UNAM, 2024).
•El Instituto Politécnico Nacional, con avances en robótica, automatización e inteligencia computacional (IPN, 2024).
Aun con estos esfuerzos, el reto central sigue siendo la democratización del acceso tecnológico.
El crecimiento de las carreras relacionadas con inteli-gencia artificial es, sin duda, exponencial:
•Entre 2018 y 2025, los programas universitarios en IA crecieron más del 300% a nivel global (HolonIQ, 2025).
•Actualmente, más de 2,500 universidades ofrecen programas en inteligencia artificial o ciencia de datos (Coursera, 2024).
•La IA generará aproximadamente 97 millones de nue-vos empleos para 2030 (World Economic Forum, 2023).
A nivel internacional, universidades como el MIT, Stan-ford y Oxford no solo enseñan inteligencia artificial: están definiendo su evolución (World Economic Forum, 2023).
En este nuevo contexto, las habilidades también están cambiando. Según la OCDE y el Foro Económico Mundial:
•El pensamiento analítico será la habilidad más de-mandada (70% de los empleadores) (World Economic Forum, 2023).
•La creatividad aumentará su relevancia en un 65% (OECD, 2023).
•Las habilidades socioemocionales crecerán en impor-tancia en más del 60% (UNESCO, 2023).
Esto confirma una idea clave: las habilidades técnicas son necesarias, pero ya no son suficientes.
Por otro lado, también existen riesgos. Diversos estudios sugieren que el uso excesivo de inteligencia artificial puede reducir hasta en un 30% la retención profunda del conocimiento (OECD, 2023). Asimismo, los algoritmos educativos pueden reproducir sesgos sociales existentes (UNESCO, 2023).
A esto se suma un dato preocupante: más de 2,600 millones de personas aún carecen de acceso a internet (United Nations, 2024).
Por ello, el desafío no es únicamente tecnológico, sino ético y pedagógico. El nuevo paradigma educativo consiste en aprender a pensar en la era de las máquinas.
La verdadera transformación no es la inteligencia artificial en sí, sino lo que exige del ser humano. La educación ya no puede centrarse en encontrar respuestas correctas porque las máquinas ya lo hacen, sino en desarrollar la capacidad de:
•Formular preguntas relevantes
•Interpretar información compleja
•Tomar decisiones éticas
Como señala la UNESCO, el objetivo educativo debe ser formar ciudadanos capaces de coexistir críticamente con la tecnología (UNESCO, 2023).
A manera de conclusión, la evidencia es contundente: la educación está cambiando más rápido que nunca. Sin embargo, hay una constante que permanece: el valor del pensamiento humano.
En un mundo donde la inteligencia artificial puede procesar información a velocidades inimaginables, la verdadera ventaja competitiva no será saber más, sino comprender mejor. Y esa sigue siendo, esencialmente, la misión de la educación.
.
#educación, #unesco , #onu, #IA, #AI,






Deja un comentario