Por: Guillermo Torales Caballero
Acontecimientos recientes han dejado al descubierto -o confirmado, según se vea- la notorias fallas en las estrategias de comunicación política tanto del gobierno federal que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo. Sus yerros constantes no hacen sino comunicar a las audiencias la incompetencia de sus respectivas áreas de comunicación, o bien, simplemente desvelan su naturaleza maquiavélica en el ejercicio del poder.
Desde esta perspectiva, el aparato de comunicación de la autodenominada 4T ha prohijado un ente perverso, pero estratégico, denominado “Infodemia” capaz de difundir el amplísimo catálogo de artimañas de que dispone todo gobierno autoritario, ya sea desde el clásico consejo “tú niega todo (aunque sea verdad)”, hasta la goebbeliana estrategia de que “una mentira repetida mil veces termina por convertirse en verdad”. Sirvan como ejemplo el reciente caso del asoleadero en que se convirtió un balcón del Palacio Nacional con vista al Zócalo por iniciativa de una desenfadada y descolorida burócrata al servicio de la 4T.
LA INFODEMIA DE LA 4T
La palabra “infodemia” es el resultado de la unión de los vocablos “información” y “epidemia”, término acuñado por el norteamericano David Rothkofp en 2003. Se define como la sobreabundancia de información, tanto veraz como falsa, y se popularizó en el contexto de la epidemia del Covid en 2020. Se advierte que dicho fenómeno dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y guías fiables cuando lo necesitan, especialmente si dicha “infodemia” se replica masivamente a través de las redes sociales.
La infodemia adoptó en México voz y rostro cuando Canal 14 de televisión abierta, parte del Sistema Público de Radiodifusión (SPR) del Estado mexicano y dirigido por el morenista Jenaro Villamil Rodríguez, estrenó “Infodemia” el miércoles 21 de abril de 2021, presentándose como un programa de revista multiplataforma que, afirmaban, buscaría “combatir las noticias falsas, la desinformación y la infodemia, además de contribuir a la alfabetización digital de las audiencias.”
“Infodemia”-SPR advirtió que este fenómeno “intoxica a las redes sociales, a los medios de comunicación y también al debate público, es por ello que en la serie, a través de distintas secciones, se abordarán temas en torno a los cuales se han generado fake news como son la vacunación, redes sociales, pandemias, campañas de odio, emociones, ciencia, espectáculo, pos verdad política, algoritmo, periodismo, teorías conspirativas, medio ambiente, historia, intereses económicos, entre otros.”
A pesar de lo anterior, el programa “Infodemia” ha venido siendo objeto de cuestionamientos de diversa naturaleza -particularmente, hechos de corrupción y uso propagandístico indebido de los recursos públicos- que han puesto en duda su presunta vocación de “combatir las noticias falsas, la desinformación y la infodemia, además de contribuir a la alfabetización digital de las audiencias.”
PECULADO Y CORRUPCIÓN
El morenista Jenaro Villamil y la plataforma “Infodemia” fueron denunciados penalmente el 6 de abril de 2026 ante la Fiscalía General de la República (FGR) por el periodista Ignacio López Villaseñor por el presunto delito de peculado y uso ilícito de recursos públicos.
Jenaro Villamil ha sido señalado por otorgar tres contratos por más de 32 millones de pesos para la construcción de varias torres de transmisión a Teleconstrucciones Marver, empresa sancionada por presentar información falsa. Asimismo, se aclaró que el principal accionista ¡había fallecido dos años antes de la firma de los convenios! Las obras no se concluyeron, y el daño al erario superó los 9 millones de pesos. ¿Así o más surrealista?
También se detectó la doble entrega de anticipos para una torre de transmisión en Acapulco, Guerrero, a dos empresas distintas. Ambas cobraron, pero la obra continúa inconclusa, eso sin olvidar la renta o compra de los terrenos donde supuestamente se instalarían. Este escándalo pasó al Archivo de la Ignominia bajo el vergonzoso nombre de “Las Torres Fantasma”.
Por último, se denunció que entre noviembre de 2023 y enero de 2024, el Instituto del Derecho de las Telecomunicaciones documentó que el 71% de la cobertura de medios estatales favoreció a la presidente Claudia Sheinbaum Pardo, y en Canal Once el 90% de las notas fueron positivas hacia su figura. Todo ello sugiere un uso propagandístico de los medios y recursos públicos bajo la dirección del multicitado Jenaro Villamil.
EL BALCÓN INDISCRETO
El más reciente episodio Villamil-“Infodemia” desató un verdadero escándalo mediático y político que nuevamente pone en entredicho la naturaleza de la plataforma “Infodemia” y, sobre todo, sus verdaderos propósitos.
El hecho es irrelevante, una anécdota bizarra: Todo inició el día 20 de marzo del 2026 cuando Florencia Melany Franco Fernández, directora general de Coordinación de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), del actual gobierno cuatroteísta, habría sido grabada en video mientras se asoleaba las piernas en uno de los balcones del Palacio Nacional que da al Zócalo capitalino.
Aunque en principio el hecho no pasó de ser otra anécdota de nuestro México surrealista, el tema escaló por el debate público que se abrió acerca del correcto uso de los espacios públicos -sobre todo los históricos- y la conducta de los funcionarios.
Pero el verdadero problema surgió cuando la plataforma “Infodemia”, al mando del negacionista Villamil Rodríguez, negó el hecho durante varios días al descalificarlo como un montaje malintencionado basado en “imágenes falsas” y la complicidad de la perversa IA. Para sustentar su dictamen, incluso se apoyó en las plataformas TruthScan y Undetectable AI, que aseguraban que más del 71% del metraje contenía IA.
Sin embargo, la negación de Villamil fue “desnegada” -permítase el término- por la presidente Sheinbaum en su “Mañanera del Pueblo” del lunes 30 de marzo, al aceptar que el hecho denunciado fue real y que la burócrata ya había sido sancionada administrativamente, aunque aclaró que su atrevida ocurrencia no constituía delito alguno.
La comedia de enrededos morenista concluyó con un comunicado de prensa donde reconocieron su pifia y, en suma, declararon: “En Infodemia siempre reconoceremos nuestros errores y los asumimos como una oportunidad para mejorar nuestros procesos de verificación; reiteramos nuestro compromiso con la verdad”.
Una plataforma pública como “Infodemia” que dice denunciar las falsedades en los medios de comunicación, pero que se atasca la boca con lo mismo. El chiste se cuenta solo. Y este es precisamente el fondo del asunto: un tema que va más allá de una anécdota bizarra o surrealista. Es el modus operandi de un gobierno que, a través de los medios públicos que son pagados con recursos públicos, reacciona sistemáticamente para negar todo aquello que resulte crítico, revelador, adverso o negativo para el gobierno federal; no importa si lo denunciado públicamente es verdad (“Tú niégalo todo”) y tampoco importa, ya lo vimos, la “alfabetización de las audiencias”. ¿Cuántas veces el Poder ha negado la realidad como política de Estado y cuántas más nos mentirá?
No importan las infamias de “Infodemia”, lo importante es el poder y mantenerlo: “La mentira es una necesidad política; saber mentir es una virtud”, sobre todo en tiempos de elecciones.
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